Creo en la magia y siempre lo he sabido. Es más, la he visto pasar a mi lado un par de veces. Sé que nací para bailar cualquier ritmo de la vida. Nunca fui rara, más bien me sentía así. Tuve un apodo (como toda niña “extraña”) y no recuerdo el día en que dejé de escucharlo.

Creo en el poder de la música y creo que no hay mejor batalla perdida que la que ocurre sentada frente a un piano. Se que las notas hablan, solía tener largas charlas con ellas al atardecer. Nunca fueron productivas hasta que aprendí a escuchar las notas de mi interior.

Creía en el amor a primera, segunda y tercera vista y desde que supe que existe, lo busco a rabiar. Se me nubla la vista cuando miro rápido hacia otro lado. Se me da bien hacer que miro hacia tu derecha y escucho a tu izquierda. Soy una géminis en toda regla y me encanta tener momentos cercanos a un diagnostico bipolar.

Me enamore del movimiento cuando aprendí a mover mi cuerpo.

Paseo por Regents Park y tengo un lugar secreto en uno de sus caminos. Nadie sabe de su existencia y a veces me cuesta encontrarlo. Es mi lugar favorito en esta ciudad. Un bosque al aire libre precedido por un largo pasillo con árboles arqueados… el mejor aeropuerto para las almas jóvenes que aterrizan en la tierra.

Lloro con frecuencia, más de lo que necesito y me enfado con el mundo casi cada día. No hay nada que odie y a todo siempre le intento buscar un motivo.

Sueño con viajar a tantos lugares como personas conozco. Me frustran los seres indecisos: una voz segura viene de una mente serena. Creo en el último suspiro del alma y después de haberlo visto, empecé a creer en la vida. No me gustan los nacimientos y me intriga enormemente la muerte. Indago en la persecución de los sueños incluso después de que ésta haya llegado. Creo en la reencarnación sin recuerdos o memoria y siempre veo inútil no luchar por lo que quieres alcanzar.

Tengo la piel color oliva porque nací para estar bajo el sol. Tengo un amuleto de color azul al que no puedo llevar conmigo siempre.

Me gusta la idea de que cada abrazo ha de durar seis segundos.

Tenía una relación difícil con el fondo del mar y creo haberme reconciliado con él en mi último viaje. El Mediterráneo siempre fue más comprensivo que tú, mi querido Atlántico. Amaba las olas pero desde aquel día sigo en guerra con ellas. Me aterra todo lo profundo y oscuro menos cuando lo aplicas al comportamiento humano. Tengo una pequeña y minúscula obsesión por saber cómo y porqué ocurren las cosas. Al igual que al gato, he sido herida de muerte muchas veces por la curiosidad.

 

He encontrado la pasión de mi vida y sin ser arquitecta he aprendido a diseñar y levantar un templo. Sueño con una casa frente al mar y una piel dos tonos más oscuro.

 

He cambiado los tutús por ropa floja y las puntas por pies descalzos. Bailo de una manera diferente pero a veces escucho a Chopin de fondo y me imagino manteniendo el eje en una barra. Ya no giro sobre mí misma ni me ato el pelo tan a menudo, ahora me pongo cabeza abajo y me despeino en el intento.

No creo en las personas malas sino en las almas perdidas. Creo en la felicidad sólo cuando estás en el camino y creo en la teoría de la armonía y la vibración interna. Me aburren los libros normales y me gustan los libros aburridos.

Mi segunda mejor amiga se llama Intuición. No sé que aspecto tiene ni cuál es su color favorito pero siempre parece ser más sabia que yo. Después de muchas discusiones ahora siempre le hago caso.

He encontrado la manera más barata de viajar a casa y aunque solo sea por un par de minutos siempre me traigo el olor de las velas de la entrada. Aunque muchos no lo crean, recuerdo el día en el que nací y sé quien fue la primera persona a la que vi en mi llegada al mundo. Le pondré su nombre el día que yo traiga vida. También sé que venía de otro lugar y que nadie me explicó como llegar.

Sueño con volver a este mundo convertida en algo fugaz, lleno de vida y capaz de ver el mundo desde lo alto. Tal y como llamamos a mi primera mejor amiga; nube es la elegida.

 

Porque creo en la magia cuando dejas que ocurra.

 

 

3 thoughts on “Cuando dejas que pase

  1. Preciosa cuando te cruzaste por mi camino y además ahora llena de sabiduría. Corazoncito o debería decir corazonazo, que ganas de verte y de abrazarte. De llevo en el mío hasta la eternidad… O seria hasta el infinito…

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