Estabilidad. El cuerpo físico

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“When we are free from physical disabilities, emotional disturbances and mental distractions, we open the gates to our soul (atma)”.

“Cuando  estamos libres de impedimentos físicos, disturbios emocionales y distracciones mentales, abrirmos las puertas a nuestra alma”.

B.K.S. Iyengar

Para poder entender esto, uno tiene que ganar mucho más que una técnica física, hay que realizar las asanas no por el mero hecho de hacer ejercicio, sino para entender e integrar nuestro cuerpo con nuestra respiración, mente, consciencia, y por último con nuestro ser. De esta manera, podemos experimentar la verdadera integración, el verdadero yoga.

En este post, quiero hablar de la verdadera naturaleza de la salud según la perspectiva del Yoga, hacer pensar un poco sobre lo que realmente es salud en nuestras mentes y a qué o quiénes calificamos de “saludable”.

Mucha gente se pregunta: ¿estoy sano?, únicamente pensando en su cuerpo físico. La mayoría de las personas siente que están sanas o son personas sanas si no sufren ninguna enfermedad o dolor, sin ser conscientes de los desequilibrios que existen en nuestros cuerpos y mentes. Estos desequilibrios que tardamos años en detectar son los que progresivamente nos llevan a caer en la enfermedad. El Yoga tiene un triple impacto en la salud; ayuda a mantener el balance si ya has conseguido estar sano, inhibe el desarrollo progresivo de enfermedades y ayuda a la recuperación de la salud dañada.

La enfermedad no es solo un fenómeno físico. Cualquier cosa que perturbe la estabilidad espiritual y la claridad mental, estará convirtiéndose en el causante de la disminución de la salud y la aparición de enfermedad.  En nuestra sociedad, muchas personas han separado sus mentes del cuerpo físico y han perdido ese contacto con el alma, olvidando así que el bienestar de estos tres (cuerpo, mente y alma) está tan entrelazados y conectados entre sí como las fibras musculares.

Es cierto que la salud comienza con la firmeza del cuerpo. Además, puede ser categorizada de diferentes maneras: está la salud física con la cuál estamos más familiarizados y la que mejor sabemos tratar, pero también está la salud moral, la salud mental, la salud intelectual, y la salud de la consciencia.  Un yogi nunca olvida que la salud, tal y como dije anteriormente, comienza en el cuerpo y que éste es el instrumento y vehículo básico para alcanzar cualquier propósito en esta travesía. Un yogi tampoco olvida que sin la mente, el intelecto y la consciencia la salud no existirá en su templo.

La salud física no es una mercancía que se pueda ganar, ni tampoco la encontramos en forma de droga o en paquetitos de pastillas las cuales tragamos y encontramos salud! Ha de ser ganada con esfuerzo y la hemos de ir construyendo a lo largo de los años. Al igual que a una planta a la que cuidamos cada día posiblemente le saldrán flores, de una persona sana en todas sus formas saldrá belleza, vitalidad y energía por cada una de sus expresiones.

La practica de las asanas por el bien de la salud es simplemente el primer paso, pero como primer paso, es el más duro y difícil de entender. En la práctica del yoga, hasta la más sencilla postura está cargada de beneficios y sólo hay que aprender un poquito como encontrarlos para poder ser consciente de ellos. En las más simples asanas podemos encontrar tres niveles: la búsqueda externa, la cual trae firmeza al cuerpo; la búsqueda interna, que trae la estabilidad emocional; y por ultimo la búsqueda interior (y no interna) que trae la paz y tranquilidad.

Cuando se es principiante es muy complicado ser capaz de entender todo esto pero aunque no seas consciente, estás ahí realizando la asana y tu cuerpo se está nutriendo de todos esos beneficios de la cual tu mente aún no es parte. A veces todo nuestro ser trabaja de manera desorganizada hasta llegar a ese dificilísimo equilibrio de los tres elementos. Por eso, cuando el yogi principiante experimenta ese estado de bienestar no es simplemente debido a los efectos que el yoga causa en tu cuerpo físico o en tu anatomía. Es también debido a los efectos fisiológicos y psicológicos que la práctica aporta. Así, poco a poco y abriendo lentamente los sentidos, seremos capaz de conectar la belleza de las posturas con el despliegue de las emociones.

 

La flexibilidad da lugar a unos músculos más largos, a unos brazos y piernas menos pesados y a una belleza especial en la anatomía humana. Pensemos también que la flexibilidad corporal nos lleva casi a un inconsciente estado de flexibilidad mental como si tuviéramos una mayor libertad de movimiento llegando en algunos casos a sentirnos tan ligeros como plumas. No pesamos nada y por momentos, tampoco nos pesan tanto ni los problemas ni las preocupaciones… Cuando el cuerpo físico es más flexible por esta triple conexión, nuestra mente y nuestra alma también lo son.

Por otro lado tenemos la rigidez. Existen diferentes tipos de rigidez; la corporal, la mental, la emocional, la rigidez verbal… y así podríamos aplicar este adjetivo a muchos otros nombres que nos vengan a la cabeza. El caso es que la rigidez tiene el mismo efecto que la flexibilidad en nuestro organismo sólo que tiene el efecto contrario. En el cuerpo físico hablaremos de acúmulo de toxinas, dolores musculares, bloqueo de emociones, etc y en el cuerpo mental hablaremos de ideas y conceptos más duros y cerrados, y una mayor dificultad de asimilación de problemas. Una mente rígida no puede tener ideas flexibles al igual que un cuerpo flexible no puede tener músculos grandes 🙂

La flexibilidad y la rigidez se desarrollan en nuestra búsqueda interna y se reflejan en nuestro mundo externo.

Entonces, ¿cómo podemos enfocar y practicar las asanas de manera que encontremos salud?

Convirtámonos en seres más ligeros, con músculos y expresiones menos rígidas y con mentes más flexibles  🙂

 

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