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Todo en la naturaleza esta creado y gobernado por cinco elementos basicos: tierra, agua, fuego, aire y espacio o éter.

El Yoga es uno de los ejercicios más efectivos para restaurar la salud, porque armoniza  los cinco elementos dentro de nuestro ser. El conocimiento de cómo estos elementos funcionan, ayuda a un yogi a entender las leyes de la naturaleza y a usar el Yoga como método para obtener una mejor salud, fuerza, equilibrio y felicidad. De esta manera, seguiremos también la ley por la que se rige el Universo.

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El entendimiento de estos cinco elementos en relación con el cuerpo y la naturaleza, es un requisito esencial  para poder avanzar en la práctica del Yoga. Cada una de las asanas y variaciones que realizamos en una clase de Yoga, tienen relación con estos 5 elementos.

Es también la base fundamental del Yoga-Terapia y el Ayurveda. Cuando trabajamos conscientemente con ellos, alcanzamos un mayor conocimiento de cómo funciona nuestro organismo, de cómo operamos, no sólo mecánicamente sino como seres pensantes.  La localización y división de los órganos en el cuerpo está intensamente ligada a la relación que en la naturaleza existe, por ejemplo, entre las mareas y la posición de la luna.

Los Cinco Elementos son las energías primordiales de la existencia. Son estados de cambios transitorios.

Todo fenómeno en la naturaleza y en nuestro cuerpo, constituye una mezcla única y dinámica de los cinco elementos. Están continuamente cambiando, igual que nuestro cuerpo,  nuestra mente y nuestro entorno.

Estas cinco tendencias energéticas subrayan las cinco bases primordiales de yoga: asana (quietud), vinyasa (fluir), bandha (integración), pranayama (respiración) y drushti (conciencia). Cada una de éstas es una expresión directa de los cinco elementos.

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 Cada elemento es responsable de diferentes estructuras dentro del cuerpo.

Tierra es el elemento fundamental. Sus cualidades son: dar forma, estabilidad, firmeza, cohesión, equilibrio y anclaje. Su expresión fundamental es la forma, o estructura  y es incorporada en las asanas. La estructura corporal que representa la tierra es la columna vertebral, responsable del soporte y resguardo de nuestro sistema nervioso. El medio de movimiento de nuestra “tierra en el cuerpo” son los músculos y su anclaje los huesos.

Se cultiva y expresa estableciendo en el cuerpo estabilidad (sthiram) y comodidad (sukham).

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Las formas específicas de todas las posturas de yoga desafían la tensión y la debilidad del cuerpo. Este desafío, si es aplicado con sensibilidad, honestidad, apertura, presencia y generosidad, libera cuerpo y mente. Entonces el cuerpo no es experimentado como una cápsula estructural finita sino como una dinámica rítmica de la conciencia (ananta samapatti).

El contexto de la práctica de postura de yoga es la gravedad, tirando del cuerpo hacia la tierra. Su finalidad es encontrar el equilibrio con el mínimo esfuerzo necesario (prayatna sithilya). Ello depende del uso juicioso de la contracción muscular, sólo en aquellos músculos que precisen ser usados para realizar una determinada asana y sólo hasta el grado que necesiten ser forzados. Recordemos que en Yoga no debemos forzar el cuerpo cuando éste nos dice “basta”. No importa en qué asana estemos, la estabilidad y por tanto comodidad, depende enteramente de la relación que tenemos con el suelo, la base o cimientos.

No hay necesidad de que el potencial vital del cuerpo humano quede reducido a una estructura mecánica, por aplicar a sus articulaciones principios geométricos inorgánicos en el espacio, es decir: no es preciso forzar el cuerpo a hacer movimientos para los que anatómicamente diferentes partes del él no han sido diseñadas.

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Agua: fluidez

Las cualidades del agua son el movimiento, la fluidez, la adaptabilidad, el cambio y la moldeabilidad. En Yoga este fluir se cultiva mediante el Vinyasa Yoga, un estilo más dinámico y con una expresión similar a la del baile, donde una asana está conectada con la siguiente con una armoniosa suavidad y fluidez corporal.

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IMG_7842       Vrschikasana; postural del Escorpión. Elemento: agua

El agua entre otras muchas cosas, permite el restablecimiento del equilibrio emocional. La mayor concentración de ésta en el cuerpo se sitúa en la pelvis concretamente en la vejiga urinaria.  Cuando en yoga realizamos asanas que incrementan la movilidad de la pelvis como por ejemplo, realizando una rotación externa, creamos una liberación del “flow” natural de este elemento dentro del organismo.

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El elemento agua, va íntimamente unido con el aire, así creamos la sincronicidad entre aliento, respiración (pranayama) y movimiento corporal. De esta manera, se une cuerpo, aire y mente, invitando a la respiración a soportar el movimiento y al movimiento a generar respiración. Como vemos, una relación en la que uno no existiría sin el otro.

El agua está presente en todos los órganos del cuerpo, pero en Yoga cuidamos y estudiamos con una especial atención el impacto del movimiento de las articulaciones y el esfuerzo muscular. Cuando éstas no están completamente estables y libres, genera fácilmente tensión y dureza en el cuerpo, irritabilidad y rigidez.

En el ámbito psíquico, la consciencia que tenemos de nuestro cuerpo, los miedos, temores, dificultades e incluso la rigidez mental y la identificación del agua en los sueños, está ligado a la posibilidad de una disminución o bloqueo de energía vital en el cuerpo, ya que el agua trae fluidez y conección no sólo entre órganos sino también entre nuestras propias ideas y pensamientos.

Aire: el elemento del ritmo y el movimiento

El elemento aire, se desarrolla a partir del éter. A medida que el potencial inherente en el espacio se vuelve activo, da como resultado el aire. Este elemento representa la capacidad de movimiento o energía cinética. También, es el elemento de limpieza por excelencia, de pureza y reciclaje en la oxigenación celular.

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Variación de Vasisthasana. Elemento: Fuego y Aire

Las cualidades del Aire son la expansión, extensión, la ligereza, el ritmo, la velocidad y el control. Este elemento es incorporado en la técnica de  pranayama.

En el cuerpo, la localización del aire está en el tórax, su fuente o foco es la garganta y su medio la circulación sanguínea. El aire se cultiva y expresa generando espacio en las articulaciones y órganos, especialmente los pulmones y creando ligereza en cada acción y movimiento. Por esto, la respiración en Yoga es el requisito fundamental para su práctica.

El tacto y el aire son inseparables. Debido a su relación íntima, la piel (a través de la cual recibimos el tacto) está considerada como el órgano de los sentidos asociado al elemento aire y a las manos (a través de las cuales nos extendemos y tocamos el mundo) son su órgano asociado de acción. Por lo tanto, los trastornos de la percepción táctil y los de agarre son el resultado de alteraciones en las funciones del elemento aire.

La aplicación sutil, es liberar la mente de rigidez por medio de la exhalación. En Yoga, una adecuada respiración requiere de ritmo, quietud y control. Sin ritmo nos bloqueamos en profundos patrones dualísticos de tensión física, mental y espiritual. Cuando existe un control y relación entre respiración, movimiento y equilibrio, conseguimos que el cuerpo se vuelva ligero y estable. Su aplicación superficial es la de desarrollar la capacidad de superar el efecto de la gravedad en el cuerpo físico, especialmente a través de la práctica de inversiones y equilibrios.

Intentar forzar la respiración desde la mente es interferir en la integridad de las raíces de nuestro ser. Es decir, no saber respirar adecuadamente o forzar la respiración a niveles que el organismo no reconoce como saludables, no solo desgasta energía incrementando innecesariamente la actividad muscular y mental, sino que también genera tensión emocional y mental, inquietud, insomnio, palpitaciones, estrés y ansiedad.

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Asociamos el elemento aire con el aire que respiramos. Así, los antiguos Rishis reconocieron al aire como la fuente inmediata de vida. La falta de aire nos mataría con mayor rapidez que la falta de cualquier otro elemento. Así, el concepto de vayu (aire) es sinónimo de prana (energía vital).

En el ciclo de la vida y la muerte, el aire representa el período de transición entre nuestra etapa más productiva y los últimos años de nuestra vida.

 

Fuego: Creación y destrucción

El elemento fuego, es el tercero de los cinco grandes elementos. Se presenta en tercer lugar ya que evoluciona desde el éter y el aire, conteniendo la esencia de estos elementos dentro de él. El éter proporciona al fuego el espacio para existir en su interior. El aire proporciona al fuego la capacidad para quemar. Es debido al aire que el fuego nunca se quedará quieto. El elemento fuego representa la capacidad para dar calor y reflejar luz, para crear y destruir. Es el generador de energía en el cuerpo justo como el sol es el generador de energía de la tierra. El fuego representa todas las fuentes de energía en el mundo.

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Parsva Bakasana. Elemento fuego. Creación de energía interna para lograr la asana.

La expresión fundamental del fuego es la transformación, produciendo cambio. La localización en el cuerpo es el abdomen, su fuente el plexo solar y su medio los nadie o canales.  Se cultiva y expresa por medio de la aplicación de los bandhas en todo el cuerpo.

Usar el fuego para purificar y equilibrar. Las asanas dinámicas pueden ser usadas para regular este elemento en el organismo. No necesariamente han de ser asanas de un nivel avanzado ni hemos de realizar equilibrios imposibles.  A veces, simplemente con una asana sencilla y la sincronización de la respiración basta para encender este elemento dentro del cuerpo. Uno de los mayores beneficios que tiene este elemento cuando está en equilibrio es la expulsión de toxinas.

 

Espacio: El elemento de contención

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Espacio es elemento primordial dentro del cual los cuatro elementos secundarios emergen y operan. Es el contexto dentro del cual los otros elementos interactúan, la matriz dentro de la que danzan. Las cualidades del espacio son: inmediatez, presencia, franqueza, libertad y existencia. Su expresión fundamental es la conciencia, y es incorporada en la técnica de drushti: atención espontánea, sin esfuerzo. En Yoga, utilizamos drushti para fijar la mirada en un punto del espacio y así alcanzar el equilibrio y/o concentración. Conlleva a una actitud directa y profunda de lo que está sucediendo, libre de imaginación, suposición, expectativa y proyección.

 

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Depende solamente de ser capaz de relajarse y ver a través de los ojos, oír a través de los oídos, saborear a través de la lengua, sentir a través del cuerpo, percibir, concebir e intuir a través de los diversos aspectos de la mente, sin distorsión. En pocas palabra: disfrutar. Llegamos al disfrute de todas las capacidades humanas cuando la energía está correctamente distribuída por el cuerpo y los elementos están en armonía. Estas funciones están incorporadas en el organismo humano por naturaleza. Solo necesitan liberarse de nuestra intromisión.

La conciencia del espacio-tiempo la conseguimos con la meditación. De esta manera, el proceso de dejar ir, parar y recolocarse,  se convierte en una tarea de cambio que terminamos realizando sin que cueste un gran esfuerzo. Utilizar el espacio para reordenar nuestra mente para que el cuerpo le siga con un movimiento más ligero.

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Cada uno de los cinco elementos tienen relación entre ellos. Estas relaciones conforman las leyes de la naturaleza. Algunos elementos podríamos llamarles “enemigos” bloqueando la expresión uno del otro si se encuentran en desequilibrio. Fuego y agua, por ejemplo, se destruirían uno al otro, dentro del organismo, hablaríamos de fuertes desajustes en determinados órganos causando así malestares y/o enfermedades.

Nos podríamos llegar a sorprender la cantidad de dolencias que nos auto-creamos por un exceso de fuego en nuestro sistema, llegando a causar un patrón de ira, irritabilidad, nerviosismo, rencor, rigidez mental y fisiológicamente el más común en relación con el fuego; el exceso de reflujo estomacal.

El Yoga ayuda a purifica el organismo y a reencontra el equilibrio que progresivamente a lo largo de nuestro recorrido vamos perdiendo. Cada asana fue diseñada hace miles de años para restablecer y mantener la salud de cualquier persona. Para devolver el equilibrio que tanto en el cuerpo como en la tierra, se pierde.

Es cierto que todos nacemos con fecha de caducidad pero nuestra conservación mientras dure este recorrido, es tan importante como el cuidado que debemos darle a la Tierra para que siga sustentándonos. Rompemos éste equilibrio cuando la falta de conciencia y cuidado de cada uno de los elementos que nos componen, desaparece y perdemos el respeto por quienes somos y por lo que somos en relación con la Naturaleza.

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IMG_7610Moon, mi alumna más perezosa.

IMG_7609 Feliz 2014…

Namasté 

Sherezade Ruano.

Gran Canaria. Diciembre 2013

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