Yoga as Medicine!  Yoga como medicina!

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             Aquí les presento mi biblia del Yoga. Uno de los libros más recomendados y utilizados por los estudiantes del “Yoga teacher training” en UK, donde encontramos muchísimas patologías médicas que pueden ser aliviadas e incluso curadas con la práctica del Yoga. La base de mis estudios es puramente científica y no puedo pasar por alto estudiar y profundizar los cambios químicos y fisiológicos que el cuerpo experimenta con el Yoga. Otra de los grandes pilares de esta ciencia es el estudio de la anatomía humana (hace años pensé que me libré de ella). Un importantísimo campo donde el estudiante de Yoga tiene que experimentar en profundidad con su propia práctica que músculo, hueso, tendón u órgano está en movimiento más que señalándolo en un libro. En este mundo, el músculo se estira, los huesos se mueven, los tendones se aflojan y los órganos “respiran”.

A medida que vaya escribiendo nuevos post iré colgando algunas patologías que, aún hoy en día siguen teniendo cara de gente conocida.

Quiero empezar por una reacción fisiológica que todos padecemos o hemos padecido en algún momento de nuestra vida. El estrés. También, una de la principales razones por las que mucha gente comienza a practicar yoga. En este post explicaré cómo el yoga puede eliminar el estres de tu vida. Y advierto… no nos sentamos en el suelo con las piernitas cruzadas y dos dedos juntos 😉   Comenzamos…

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El estrés no es algo tan malo. Estar nervioso o preocupado ha tenido un valor en nuestra existencia. Como habrás escuchado muchas veces, nunca hubiésemos llegado a estar donde estamos si nuestros ancestros no hubiesen tenido un bien desarrollado  sistema de respuesta al estrés. Incluso el levantarnos de la cama por las mañanas demanda un incremento en la presión arterial y en el pulso cardíaco que no sería posible sin el estado de alerta del sistema de respuesta al estrés de nuestro organismo. Es decir, cuando nos despertamos necesitamos (en cantidades mínimas), un poquito de estrés para poder empezar el día. A esto se le llama activación del Sistema Nervioso Parasimpático y liberación de hormonas del estrés, incluyendo adrenalina y cortisol.

Si tu sistema de respuesta al estrés funciona correctamente, una vez que el “peligro o amenaza” haya pasado, nuestro cuerpo vuelve lentamente a restaurarse, donde el Sistema Nervioso Parasimpático domina sobre el Sistema Nervioso Central. Tu presión arterial y ritmo cardíaco vuelven a la normalidad, los niveles de hormonas del estrés disminuyen y esa sensación de nerviosismo desaparece. Esto es lo que sucedería si sólo activaremos este sistema cuando realmente fuera necesario. En el mundo moderno, muchas de esas “amenazas” a las que hacemos frente no son físicas, es decir, un león no estará corriendo detrás de nosotros como si fuéramos su presa y no estaremos caminando por una escalera de cuerdas con el paisaje de un precipicio a nuestros pies. A no ser que vivas en la jungla, esto no suele ocurrir en nuestro día a día. Nuestros verdaderos fantasmas son las pre-ocupaciones, la imaginación, los deseos, los miedos, problemas abstractos, malentendidos, y un sin fín de estresores imaginarios que no son resueltos de forma inmediata así que el sistema de respuesta al estrés queda permanentemente activado, o está repetitivamente durante las 24h del día antivandose y desactivandose. Como consecuencia, tenemos un sistema defectuoso que nos pide atacar en todo momento y nos conduce a la enfermedad… Esto es el estrés.

El vínculo entre el estrés y la enfermedad

Cuando alguien menciona un problema de salud relacionado con el estrés lo primero que nos viene  a la cabeza es: una úlcera, insomnio, dolor de cabeza o migraña, vómitos, falta o incremento del apetito… etc. El estrés puede sin duda alguna contribuir al empeoramiento de esos problemas pero puede llegar incluso más lejos hablando de enfermedades más serias. Investigaciones recientes han demostrado que grandes cantidades de estrés en nuestras vidas pueden desencadenar enfermedades tales como la diabetes tipo 2, depresión, osteoporosis, problemas cardíacos, gastrointestinales,  enfermedades autoinmunes como la esclerosis múltiple y artritis reumatoide, y muchas más. Así mismo, el estrés no está científicamente probado que sea un desencadenante del cáncer pero sí parece aumentar las probabilidades de empeorar e incluso morir si los niveles de estrés se mantienen constantemente elevados en personas con cáncer.

Uno de los principales causantes de la “enfermedad relacionada con el estrés” es el cortisol. La elevación de los niveles de cortisol como resultado del estrés determina numerosos problemas de salud. Un alto nivel en sangre de esta hormona ha sido relacionado con un aumento del nivel de azúcar en sangre en ayunas, un incremento de la presión sistólica y diastólica, aumento de los nieveles de triglicéridos así como la resistencia del cuerpo a la propia insulina. El cortisol está poderosamente relacionado con los desordenes alimenticios causados por el estrés. En muchas personas podemos observar lo que los científicos en este campo llaman “food-seeking behaviour” “comportamiento de búsqueda de comida”, experimentada primero en ratones y comprobada su veracidad en humanos. El alto nivel de cortisol hace que no seamos conscientes de las cantidades de comida que podemos llegar a ingerir, es decir, el parámetro que mide la saciedad está completamente solapado por el cortisol. De la misma manera, esta “super hormona” se asegura de que las calorías extras que hayas ingerido se conviertan en depósitos de grasa y no sean correctamente metabolizadas. Estos acúmulos de grasas se concentran en el abdomen. No porque sea físicamente lo más molesto al mirarnos al espejo, sino que es lo más peligroso desde un punto de vista médico. la grasa intra-abdominal aumenta considerablemente el riesgo de padecer diabetes tipo 2 y enfermedades cardíacas. Dos de los grandes asesinos de nuestra sociedad moderna.

Posturas yógicas (asanas) para el estrés

La practica regular puede ser una fabulosa manera de disminuir el estrés como medicina preventiva. A parte de alterar el balance del sistema nervioso central , las asanas reducen la tensión muscular (clave para la disminución del estrés). Desde una perspectiva yógica, el estrés causa espasmos musculares y como no, la tensión muscular aumenta los niveles de éste. En este post sólo explicaré la más famosa y conocida asana para relajarnos.

Savasana: relajación profunda. Es normalmente la última de las asanas en una clase de yoga y aunque parezca la más fácil de todas, muchos yogis insisten en que es la más difícil de hacer bien. No se trata de tumbarnos en el suelo boca arriba y empezar a dormir la siesta! Se trata de apagar la mente (cosa bastante difícil), colocar el cuerpo en la posición adecuada: barbilla a unos 60º dirección al tórax y nunca en hiperextensión ya que si la elevamos demasiado conseguiremos el efecto contrario; estimulación. Dejar que las manos y pies completamente relajados y la palma de las manos hacia arriba. Intentaremos colocar el cuerpo lo más cómodo posible durante unos 30 segundos y cerramos los ojos suavemente. Imaginaremos al principio que tu cuerpo es ligeramente más grande hasta convertirse en algo tremendamente pesado que se funde en el suelo. Los puntos de presión como son los talones, caderas, hombros y cabeza están en contacto directo con el suelo e imaginamos que el éste nos absorbe mediante esos puntos de presión. La lengua tiene una posición crucial, hemos de permitir que la mandíbula inferior se separe de la superior pero manteniendo la boca cerrada y la lengua está ligeramente apoyada sobre el paladar. Así permitiremos una respiración fluida sin la utilización de ningún músculo facial.

Ahora lo más difícil: dejaremos que la mente se calme y le permitiremos un par de pensamientos mientras realizamos esta asana. Si vemos que la mente no para, diremos para nosotros mismos: “ahora no es el momento, te dejo ir…” y así poco a poco silenciaremos el ruido mental. Nos concentraremos en la respiración e intentamos escuchar y sentir como los pulmones se llenan y se vacían. Es muy importante que no contemos el numero de respiraciones ni intentemos controlar la velocidad de ellas. Simplemente… deja que este mecanismo fisiológico haga su función en modo automático. Gradualmente y con más práctica notaremos que la respiración se irá haciendo más y más pequeña hasta casi no ser conscientes de que respiramos.

Lo ideal es no quedarse dormido! Dormirse en la relajación no es hacer yoga aunque puede ayudar las primeras veces a sentir ese punto medio entre el estar consciente y el sueño, que es lo que queremos conseguir con esta asana. Para practicantes más avanzados, la meditación es la clave para la correcta realización de Savasana.

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Esta es, la asana con más tarea mental.  ¿Probamos?

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Yoga as medicine.

The yogic prescription for health and healing.

Timothy McCall. MD.

 

 

 

 

 

 

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